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Expandir nuestras clases más allá de la enseñanza remota de emergencia

En contexto de postpandemia nos preguntamos: ¿cómo podemos consolidar un modelo de enseñanza híbrido?
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Abraham Torres

31 May, 2022

El año 2020 marcó un antes y un después en el sector educativo. La expansión progresiva de la COVID-19 nos tomó por sorpresa y una parte importante del proceso de aprendizaje mundial pasó a ser remoto. En 2021 parecía que esta situación se resolvería pero no fue así.

En el último webinario del programa SembraEducativo Ecuador, dirigido a docentes que enseñan periodismo emprendedor en las universidades, se abordó la enseñanza en línea en este contexto de revisión de los formatos educativos.

Este año, las instituciones de educación superior han adoptado modelos más flexibles. Por eso, queremos reflexionar sobre algunas ideas que permitan consolidar un modelo híbrido post-pandemia donde se refuercen los procesos de enseñanza y aprendizaje que habitualmente ocurrían en el espacio físico del aula.  

Tomamos como referente principal el análisis realizado por Hugo Pardo Kuklinski y Cristóbal Cobo. Algunas de sus ideas pueden ser aplicadas a la hora de enseñar periodismo emprendedor de forma transversal. 

Un cambio difícil de adaptar

El término enseñanza remota de emergencia se lo debemos al investigador Charles Han pasado más de dos décadas desde que Internet entró en nuestras vidas, en nuestros trabajos y, por ende, en la educación. Contamos actualmente con una red digital más sofisticada. Pero también entendemos que hablar de las instituciones de educación superior representa un reto por la diversidad de países o criterios existentes.

En América Latina y el Caribe conviven universidades públicas y privadas, nacionales y regionales, de acceso gratuito o con alto precio en su matrícula; pequeñas, grandes o muy grandes. También existen diferentes niveles de acceso a Internet en cada país. 

Para reflexionar sobre estos cambios, les proponemos partir de preguntas que pueden servir de disparadores de nuevas ideas: ¿Cómo deberían repensar las universidades su relación con el aprendizaje a distancia? ¿Cuál es el rol del docente en procesos de aprendizaje a distancia? ¿Será necesario pasar a remotos todos los procesos que hechos en un espacio físico no agreguen valor diferencial?

La educación no se puede quedar en vías de desarrollo

La pandemia demostró que, en algunos casos, las universidades están en vías de desarrollo en cuanto a lo digital. De ahí la necesidad de comenzar a implementar una serie de acciones que consideramos pueden ser pertinentes en la enseñanza del periodismo emprendedor.

El Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe afirma que la pandemia en curso ha tenido efectos radicales en la educación superior. el confinamiento social devino en un inédito abandono de las aulas para millones de estudiantes y en la multiplicación de los retos para las instituciones, que se han visto compelidas a ofrecer modalidades emergentes de enseñanza.

El dossier publicado por la UNESCO señala que un listado incompleto de los ángulos afectados incluiría, entre otros:

  1. La discontinuidad curricular y la intrínseca dificultad para trasladar determinadas materias y contenidos desde las aulas hacia los entornos digitales; 
  2. Las dificultades de acceso a infraestructura digital y conectividad por parte de los diversos actores de la educación superior; 
  3. Las limitaciones formativas del profesorado para impartir clases por esa vía y las del alumnado para reenfocar sus procesos de aprendizaje;
  4. Los retos planteados en términos del gobierno y la gestión de la educación superior.

El documento también refiere que en este apretado recuento de temas críticos no podrían ser omitidas las conocidas asimetrías sociales que se viven en América Latina y el Caribe. La desigualdad e inequidad social de la región han propiciado en muchos casos el abandono y la exclusión de miles de estudiantes, que se han visto en la necesidad de incorporarse al mundo laboral para contribuir al ingreso familiar.

Pareciera que conforme avanza la pandemia de Covid-19 y regresamos paulatinamente a las aulas, surgen más interrogantes que certezas: ¿Cómo se aprovechará esta crisis para una integración del aprendizaje híbrido y la superación definitiva del binomio presencial-virtual? ¿La hibridación podrá ser el argumento principal para que las universidades desechen el modelo compartimentado de las asignaturas y ofrezcan múltiples itinerarios de aprendizaje, flexibles y autogestionados por los estudiantes?

¿Será la oportunidad definitiva para romper el estigma de que el aprendizaje a distancia es de menor calidad que el presencial? ¿Cómo se podría justificar que miles de estudiantes se trasladen hacia el campus y vivan una experiencia de aprendizaje de igual o menor relevancia a la que vivieron durante la pandemia?

 

¿Cómo podemos adaptar los contenidos a un escenario híbrido?

Uno de los retos que hemos enfrentado durante la pandemia ha sido adaptar los contenidos de las asignaturas y las tareas a los escenarios híbridos. También repensar el tipo de tarea, cómo la solicitamos y cómo evaluamos el conocimiento. En este contexto, es importante integrar de manera armónica lo tecnológico, lo cognitivo, lo relacional y lo pedagógico.  

La propuesta aquí es pensar cómo dar la vuelta a los ensayos, a las lecturas y a los pdf’s que hemos venido pidiendo al estudiantado durante más de un año de confinamiento. 

  1. Pensar contenidos para momentos síncronos y asíncronos. Una estrategia exitosa de contenidos de aprendizaje a distancia, sugiere Cobo, radica en pensar los contenidos como la línea de tiempo finita de una narrativa transmedia expandida. Esta narrativa abarca momentos sincrónicos y asincrónicos, así como contenidos de consumo pasivo (de uno a muchos) y otros teniendo al estudiante con un rol de prosumidor (usuarios que son consumidores y productores a la vez).
  2. Codiseñar productos consumibles. Así podríamos explorar una mayor innovación si codiseñamos contenidos con los estudiantes, como por ejemplo wikis, blogs, hangouts, canales de podcast, blogs, cuentas de instagram, cuentas de tiktok, listas de difusión de whatsapp, entre otras muchas. Aquí la sugerencia es clara: producir para la red digital y no para el profesor. 
  3. Explorar plataformas donde vive el estudiantado. Durante el webinario sobre la enseñanza en línea hubo un rico intercambio entre los docentes ecuatorianos y cómo algunos utilizan la plataforma Discord en clase: “Recién me arriesgué con alumnos de maestría mayores de 30 y 40 a contar historias con videos explicativos en pantalla verde y texto usando TikTok y nos fue muy bien”, contó el docente Christian Espinosa. 
  4. Pasar de consumidores a prosumidores. Dicho en otras palabras, desarrollar una estrategia de producción de contenidos académicos en una plataforma no convencional, más cercana al consumo y la producción mediáticos cotidianos de los estudiantes, y que a la vez permita expandir dichos contenidos más allá del grupo de la asignatura.
  5. Partir de casos reales. Una posibilidad atractiva sería producir un boletín con contenidos informativos vinculados con el área de conocimiento, pensado para los estudiantes y para la conversación social. Sin dudas, un contenido que no solo sería relevante para el grupo de clase, sino para la propia licenciatura y los profesionales de la comunicación y el periodismo. 

Hablemos del individualismo en red ¿qué es esto?

Hemos hecho un recorrido por las adversidades que hemos atravesado en las instituciones de educación superior ante el escenario pandémico. También hemos delineado una serie de ideas para adaptarnos a estos escenarios cambiantes. Ahora, queremos compartir con ustedes otra idea que ha tomado fuerza durante el último año. Y tiene que ver con ayudar al estudiantado a configurar una identidad digital con la producción de contenidos académicos y portafolios digitales.

En términos coloquiales podemos decir que el individualismo en red busca complementar los certificados de estudios con una estrategia de diseño de redes significativa para que los estudiantes puedan posicionarse en el mercado de trabajo. 

En la pandemia y desde nuestras clases podemos ayudar a los estudiantes a formar parte de una experiencia comunitaria. Ese debería ser nuestro diseño académico por defecto: ser parte de redes significativas autoorganizadas con foco en acciones específicas.

Algunas propuestas para llevar a clases:

  1. Fomentar un portafolio personal. Parte de nuestra labor docente, bajo cualquier tipo de enseñanza, sería fomentar la construcción permanente de un portafolio personal que otorgue visibilidad, muestre evidencias de las competencias adquiridas y acceso a redes significativas. 
  2. Alinear trabajos con proyectos profesionales. Esto permite ayudar a las y los periodistas a tener el éxito necesario, incluso, antes de egresar de la universidad. También ayuda a lograr redes profesionales autogestionadas que, al mismo tiempo, impacten de manera personal. 
  3. Crear perfiles en Linkedin. Crear un perfil exhaustivo, como un portafolio, en Linkedin. Se actualizará de manera permanente según las tareas que el estudiante produzca durante su formación. También se puede elegir un segmento de mercado donde el estudiante se quiere especializar y producir contenidos al respecto en esta plataforma.

Estamos ante un nuevo mundo post pandémico y la educación no está exenta. Tampoco nuestras clases. Esperamos que estas reflexiones y propuestas te ayuden a encontrar nuevas rutas en el trazado de tus asignaturas.