Otro modelo de periodismo es posible: la visión de Republik

En un contexto donde el periodismo enfrenta presiones económicas, políticas y tecnológicas, Republik demuestra que el periodismo independiente puede sostenerse gracias a sus lectores. Con la comunidad en el centro y un compromiso real con la transparencia, lograron consolidar un modelo de negocio sólido para mantenerse independientes.
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Equipo SembraMedia

25 febrero, 2026

Mientras el periodismo enfrenta presiones (e incluso ataques) desde múltiples frentes, esperamos que este blog siga siendo una gran fuente de inspiración para ti y tus colegas. Al equipo de SembraMedia le brinda la oportunidad de conversar con personas extraordinarias que logran atravesar el ruido en la industria y que producen un periodismo relevante para nuestras vidas.

Lela Vujanic, nuestra coordinadora de Project Oasis para Europa Central y del Este, habló con Richard Höchner Gallicani, de Republik, un medio digital independiente, propiedad de sus lectores y sin publicidad, lanzado en Suiza en 2018. Conociendo este caso podemos decirlo: otro mundo, y otro periodismo, es posible.

Qué podemos aprender de Republik

  • Cómo usar newsletters/boletines como puerta de entrada a un sistema de membresía
  • Cómo diversificar productos y servicios
  • Cómo retribuir a tu equipo de manera justa y equitativa
  • Cómo mantenerte fiel a tu ADN

Cuando el jefe de comunidad de la revista digital suiza Republik aceptó esta entrevista, una de las razones fue casi sentimental. Había notado que algunos de sus medios “hermanos”, como el portugués Fumaça y el estadounidense Documented, ya habían sido destacados en Sustainable Connections, nuestro boletín en inglés. Este ecosistema es una constelación en crecimiento de medios impulsados por una misión, que buscan reinventar el modelo del periodismo y su relación con la audiencia. Pocos han llevado ese experimento tan lejos como Republik.

Lanzado a través de una campaña de crowdfunding (financiamiento colectivo) que batió récords, e inspirado por pioneros como De Correspondent y Zetland, Republik incorporó una dimensión comunitaria desde el primer día: “La comunidad detrás de Republik es más antigua que la propia revista”, recuerda Richard. “Primero fuimos un grupo de ciudadanos preocupados por el futuro de los medios y por cómo las personas acceden a la información. Las cooperativas son herramientas que la gente crea para resolver un problema —cooperativas de vivienda cuando se necesita acceso a vivienda asequible, por ejemplo—. Para nosotros fue similar: teníamos un problema con la forma en que funcionaban el periodismo y la información, así que formamos una cooperativa para intentar resolverlo”.

A partir de ese punto nació un proyecto fuertemente guiado por una misión: una comunidad decidida a construir un tipo de medio diferente. Con el tiempo, sin embargo, Republik también tuvo que convertirse en algo más: un producto que la gente realmente use y por el que esté dispuesta a pagar.

Newsletters como punto de inflexión

Como la mayoría de los medios digitales, Republik alguna vez dependió de las redes sociales. “Al principio confiábamos mucho en Facebook y Twitter”, dice Richard. “Ahora esas cosas cambian todo el tiempo: las plataformas se multiplican, el ruido se multiplica”. El correo electrónico, en cambio, se ha mantenido firme: 

“Nuestros boletines no son solo una herramienta de marketing. Son productos editoriales con tono y estilo propios, muy conversacionales”.

Hoy, Republik tiene aproximadamente 120,000 suscriptores en total. Los boletines diarios y el semanal de los sábados siempre han estado disponibles únicamente para miembros que pagan y son muy valorados por un segmento de la audiencia que disfruta recibir la revista en la bandeja de entrada todos los días.

Otro pilar es el resumen semanal de noticias, “What was important this week” (Lo que fue importante esta semana), publicado cada viernes: una síntesis que promete atravesar el ruido y ofrecer exactamente ese “ahorro de tiempo” por el que el medio quiere ser reconocido. “Editorialmente, ese resumen siempre fue un contenido clave”, explica. “Pero recién hace unos dos años decidimos ofrecerlo gratis como boletín. Tuvimos todo un debate interno: ¿debería estar detrás del modelo de suscripción para que la gente se suscriba y permanezca por eso? ¿O deberíamos usarlo para llegar a nuevas personas?”

Optaron por el alcance y la captación de nuevos contactos. Convertir el resumen en un boletín gratuito permitió a Republik presentarlo como una promesa simple y clara, y usarlo como puerta de entrada a su camino hacia la  membresía. Funcionó lo suficientemente bien como para ampliar la estrategia.

El sitio web de Republik.

Desde entonces, el equipo lanzó un boletín sobre clima y una serie de “clases” por correo electrónico: cursos estructurados que utilizan el periodismo como herramienta de aprendizaje. Una clase reciente, sobre cómo depender menos de las herramientas de las grandes empresas tecnológicas, consiguió 8,000 inscripciones en una semana.

No solo resultó ser una gran manera de diversificar las fuentes de generación de suscripciones, sino que también llevó al equipo a lo que consideran el verdadero punto de inflexión: decidir escribir de manera sistemática correos para esos contactos, personas que ya habían demostrado interés en Republik al suscribirse a un boletín o curso gratuito.

“Estos correos son contenido editorial, escritos por periodistas”, subraya. “Al principio tuvimos que convencer a nuestros periodistas. Escribir ‘contenido de marketing’ no es algo que les salga de manera natural”.

Con el tiempo, el escepticismo disminuyó. “Los periodistas entendieron: esta es una audiencia muy grande que nos está escuchando. Podemos tener más impacto si los ponemos en contacto directo con nuestro contenido”, señala. “Para la comunidad que está un poco más lejos, es una manera de atraerla más hacia nuestro periodismo”.

En un entorno mediático cada vez más inundado de textos generados por IA y ruido de plataformas, el correo electrónico también permite a Republik hacer algo extremadamente simple y poco común: responder. “Gracias a la relación directa que el email todavía puede fomentar y sostener, también dedicamos mucho esfuerzo desde el equipo de comunidad para asegurarnos de responder los correos y clasificarlos de manera sistemática”.

Encuentros presenciales con la comunidad 

Sin embargo, la comunidad no vive solo en las bandejas de entrada. El calendario de Republik ahora incluye más de un evento por mes en distintas ciudades de Suiza. “Tenemos eventos para nuestra comunidad más amplia y encuentros más específicos para nuestra comunidad núcleo”, explica. Aproximadamente 2,000 miembros se han inscrito como “cómplices”: personas que quieren ser aliadas cercanas del proyecto, aportar más dinero si pueden o donar su tiempo como voluntarias. Para esos niveles de membresía, Republik produce boletines y en ocasiones organiza eventos.

Además, hay encuentros especiales para grandes donantes, como eventos en la redacción donde pueden conocer a los periodistas. A través de su estructura cooperativa, Republik también cuenta con un “parlamento” de 30 miembros electos que se reúne dos veces al año y que, hace no mucho tiempo, estuvo en la redacción preparando la votación anual de la organización: “La organización que tenemos es muy específica: es impulsada y propiedad de la comunidad. Es una organización diseñada también para la confianza y la transparencia”.

La comunidad de Republik.

El medio opera bajo dos entidades separadas: una estructura accionaria (Republik) y una cooperativa (Project R), ambas esenciales para su modelo de negocio. Project R es una cooperativa sin fines de lucro que “busca promover la democracia fortaleciendo, preservando y desarrollando el periodismo”. Todas las personas suscriptoras anuales de Republik Magazine son miembros de la cooperativa. La redacción, incluidos el personal y los periodistas, está organizada como una empresa con fines de lucro, Republik AG.

“La cooperativa y el equipo fundador poseen la gran mayoría de las acciones de Republik (más del 92 %), mientras que los inversionistas tienen una participación minoritaria con derechos de voto reducidos”, explica Richard. “De esta manera pueden aportar financiamiento, pero no tienen influencia sobre el periodismo. Sus acciones son filantrópicas, sin derechos de voto significativos”.

El diseño es explícito: debe ser estructuralmente imposible que ningún actor con poder económico pueda tomar el control, y debe estar garantizado que las ganancias se reinviertan en el periodismo.

“Tenemos un marco contractual que hace imposible que un accionista simplemente se lleve el dinero o venda las acciones”, señala. “El control de la empresa se comparte con la comunidad. El control del periodismo permanece en manos de los periodistas”.

Republik llama a sus miembros “editores”, una forma irónica de subrayar su importancia y su papel financiero. Pero su poder tiene límites claros.

Nuestros miembros están en conversación constante con los periodistas a través de nuestra sección de diálogo”, explica. Aproximadamente el 10 % de los miembros participa allí cada mes: unas 3,100 personas de un total de 31,000.

“Como los periodistas están presentes, hay un intercambio constante sobre el periodismo y las decisiones editoriales. Pero es una conversación. Un miembro no puede llamar y decir: ‘Por favor, hagan una nota positiva sobre esta empresa’”.

Cobrar suscripciones según las posibilidades de la audiencia

La lógica cooperativa también se extiende a la política de precios. Republik ofrece suscripciones más económicas para personas menores de 30 años. Pero desde el primer día también implementó un modelo de pago según posibilidades.

“La confianza en el periodismo es algo muy importante hoy, así que las personas necesitan confiar en el medio, y este era un lugar donde podíamos mostrar confianza en la otra dirección. Entonces dijimos: ‘Este es el precio que cuesta. Si no puedes pagarlo, paga lo que puedas’. Alrededor del 10 % de las personas utiliza esta opción y define su propio precio. Solo pedimos una breve explicación y revisamos esos casos de vez en cuando. Por lo general, es muy conmovedor. Pero también pedimos a quienes pueden pagar más que ayuden a compensar a quienes pueden pagar menos”.

En cuanto a la pregunta eterna —¿qué es más difícil, conseguir nuevas personas suscriptoras o retener a las existentes?— su respuesta es inmediata: “Por supuesto, mantener a una persona que ya forma parte de tu comunidad es más fácil que convencer a alguien que aún no te conoce. Hemos visto una gran correlación entre cuánto interactúan las personas con nosotros y cuánto integran a Republik en sus hábitos. No es ningún misterio. Quienes usan el producto tienen más probabilidades de quedarse”.


Richard Höchner Gallicani, cofundador y jefe de comunidad de Republik. Imagen de Laurent Burst.

Esa conclusión llevó a un enfoque deliberado en la construcción de hábitos: resúmenes semanales, columnistas regulares cuyas columnas se publican con un ritmo predecible y notificaciones que permiten a las y los lectores ‘seguir’ a autores específicos. Republik también necesitó ajustar su modelo: pasar de un precio único para todos a ofrecer algo similar a “un esquema escalonado de membresía”.

“Una cosa que introdujimos hace dos años fue una oferta de entrada a menor precio, y también nos movimos un poco hacia un marketing más clásico”, explica. “Al principio no nos gustaba mucho porque se sentía un poco incorrecto; queríamos mostrar el valor y el costo del periodismo, no erosionar nuestro propio modelo de negocio. Pero también evolucionamos en esa forma de pensar y entendimos que tiene sentido tener precios escalonados: ofrecemos un precio introductorio más bajo que luego se actualiza automáticamente al precio completo”.

Pago justo y salario igualitario

Casi por casualidad en la conversación, al hacer una pregunta sencilla sobre salarios, descubrimos que el equipo de 50 personas en Republik no solo cobra por encima del promedio de la industria de medios en Suiza, sino que además han sido llamados “los socialistas del rock’n’roll” por pagar el mismo salario a las 50 personas.

“Es un recordatorio de nuestros orígenes y lo seguimos manteniendo. Intentamos devolverle valor al periodismo como profesión y pagar buenas tarifas a colaboradores freelance, verificadores de datos y a todas las personas que trabajan con nosotros”.

El modelo de “salario igualitario” tiene algunas variaciones modestas: la edad y la cantidad de hijos agregan pequeños componentes que funcionan como beneficio social. Pero fuera de eso, todos ganan lo mismo. El modelo, sin embargo, tiene límites.

“No hay un incentivo económico por permanecer mucho tiempo, no hay aumentos progresivos con los años”, señala. “Y como todas las personas cuestan lo mismo, a veces existe un sesgo hacia perfiles más experimentados al contratar; en otro sistema podrías incorporar a alguien con menos experiencia que cueste menos. Tiene límites, pero también tiene ventajas: no tenemos discusiones sobre salarios”.

El equipo está debatiendo posibles evoluciones del modelo: días adicionales de vacaciones, mejor cobertura de gastos y otras formas de reconocer liderazgo y responsabilidades adicionales sin abandonar la idea central. “Es una conversación en curso, pero también forma parte de nuestro ADN y de quiénes somos. Y debido a esta propiedad compartida, también escribimos sobre estos temas con total transparencia en nuestros informes anuales”.

¿Llegaste hasta aquí? ¡Gracias! 

Si quieres leer más sobre experiencias de medios como Republik, explora las ediciones pasadas de nuestro newsletter en inglés Sustainable Connections. Algunas de ellas las encontrarás traducidas en nuestro blog.

Imagen de portada: cortesía de Nick Lobeck.